LOS ORÍGENES DE LEONES

Por: Margarita Mollar

Terminada la colonización ibérica, se inicia el largo proceso de organización nacional.Las nuevas  generaciones de la Joven Argentina, en las primeras décadas del siglo XIX, inspirados en las experiencias europeas y norteamericanas, pergeñarán un proyecto de país donde deberá primar el orden y el progreso. No obstante, todo está por hacerse aún.

La Constitución del 53, cuyo Preámbulo acoge a todos los que quieran habitar el suelo argentino, simbolizaba también la unión del país. Era menester entonces abrir vías de comunicación, es decir, caminos,  y contar con  medios de transporte que acortaran los trayectos. Nos encontramos aquí con dos famosas compañías de Mensajería para el servicio de correspondencia y traslado por las provincias, la de Ruisiñol y Fillol, primero  y la de Timoteo Gordillo, más adelante; esta última, con carros y diligencias modernas, traídas de EEUU, comenzó a operar, asociada con el Estado Nacional,  desde 1858; 16 postas fueron dispuestas  a lo largo de 62 leguas de camino, conocido como el camino de Gordillo, trazado en línea recta, lo que ahorraba tiempo y evitaba sobresaltos e inconvenientes  para que tanto los pasajeros como las mercancías y fletes llegaran en condiciones a su destino.

Como ejercicio les propongo imaginarnos el escenario por donde  transitaban estos carros y  diligencias. Perfecta horizontalidad, pues el territorio del sur pertenecía a la formación pampeana; montes abigarrados de espinillos  y otras especias autóctonas, alternando con campo abierto; aguadas y gramíneas duras, penachos de cortaderas y pajonales. Fauna tan silvestre como la flora: guanacos, ñandúes, pumas o gato-.montes, vizcachas y ganado criollo, especialmente caballos salvajes. Y en ese contexto la presencia de los habitantes originarios: los pampas araucanizados, cuyos ataques agregaban peligrosidad a las travesías.

Simultáneamente, el gobierno nacional decide arbitrar los medios para la construcción de un camino de hierro que uniera el litoral con el interior. La caída de Urquiza, los infaltables problemas económicos y políticos, las luchas intestinas,  postergaron su iniciación hasta 1864, quedando formalmente inaugurado el primer tramo en 1866.

Gobernar es poblar, lema alberdiano que se pone en práctica a partir de Urquiza, establece pautas poblacionales que cambarán el eje de nuestra estructura económica,  pues con la ocupación sedentaria del las tierras, pasará de pastoril a agrícola.

En efecto, la colonización agrícola dio lugar al ingreso de una copiosa masa europea, dando origen a innumerables asentamientos, de gestión estatal o privada, las colonias, que promoverán  el posterior desarrollo de sus respectivos núcleos urbanos. 

Debo resaltar que no solo la Ley Básica sobre Inmigración y Colonización dictada en 1876, por Avellaneda, impulsa este proceso y que tampoco fue la primera. Ya  existían  dos  precedentes que habían incentivado  el asentamiento de inmigrantes, una en Santa Fe,  Ley que lleva la firma de Oroño, sancionada en 1867;  y en Córdoba, existieron dos decretos en 1871y1875, anteriores a la Ley de Colonias sancionada en 1866, durante la gobernación, propuesta por Cárcano.

Por tal motivo, los asentamientos de colonos por esta zona entran por Santa Fe, siguiendo el ordenamiento de las colonias agrícolas establecidas a lo largo de las líneas férreas.

Es más,  dicho fenómeno no podría haberse desarrollado sin el tendido de las líneas férreas y es un ejemplo contundente para explicar  lo que ocurre cuando el Ferrocarril Central Argentino, al hacerse cargo de las leguas concedidas a la Compañía de Tierras, patrocina la instalación de colonias que formarán una cadena de pueblos a lo largo de las vías férreas en Santa Fe y Córdoba.

La ubicación  y función de la Estación Ferroviaria, en la proyección de este nuevo medio de comunicación, es la de ser una célula de localización equiparable a la Posta del Camino de Gordillo, encontrándose múltiples ejemplos en que una posta, junto a la presencia de un puerto natural, han dado origen a una estación y esta a una ciudad.

De posta a estación ferroviaria

Siguiendo este esquema, la Posta Los Leones, sexto paraje en el camino de Gordillo, se convierte en 1866 –con el paso del  primer tren-, en la parada 159,  Estación Los Leones, por decreto del directorio de la empresa ferroviaria, y autorización del Poder Ejecutivo.

Dicen que al pasar Sarmiento en su viaje de inauguración del tendido hasta Bell Ville, determina que se llame Leones. Pero es en realidad Gordillo el que nomina las postas,  en muchos de los casos, por el nombre del fortín que la había precedido, o por algún otro accidente geográfico con que se hubiera identificado el lugar en los mapas del trazado de dicho camino..

En 1867, uno de los ingenieros atestiguaba: “La estación  Los Leones está casi terminada, faltando algunos detalles en los andenes y casa para el jefe”.

En los anales de esta empresa consta el costo de cada estación, siendo el de la Estación Leones de 4.329 libras esterlinas, es decir. 21.125,52 pesos fuertes arg.

 Desde el paso del ferrocarril, en Leones hubo vida,  actividad y movimiento[i].

En efecto, desde el primer momento, es decir 1866, Leones figura en las planillas de horarios de trenes del FCCA,  que pasa día por medio, hacia Córdoba a las 11:10 a-m., a excepción de los  miércoles, que lo hace a las 9:00 a.m. horario que se mantiene en 1881 y en 1883.

Las planillas llevan el control del Nº  pasajeros, costo de pasajes, exceso de equipaje y su costo,  tipo de carga y descarga de fletes, telegramas enviados y recibidos, etc. Existiendo planillas de balance anual y estadísticas de comparación con años anteriores, ej.: en el año 1868, doce son los pasajeros, ascendiendo a 23 en 1869 y 296 a fines del 70, con una carga media de 118 toneladas.

 El listado de cargas es variado, mayormente toneladas de cereal; los productos recibidos dan cuenta de insumos relacionados con el trabajo agrícola, pero también con consumos domésticos, por ejemplo: Araya recibe barricas, carretillas, cajones de vino, yerba, azúcar,  arroz, pasas, jabón, velas, farolitos, etc. Lo mismo con Beitia.

Dato pintoresco y revelador: en 1869, el Sr. Krell envía,  a Willwright- su suegro- desde Leones a Rosario, una carga con cuatro avestruces- que deben ser ñandúes, pues el avestruz no perteneció a la variedad de aves regionales. 

Los pasajeros son generalmente civiles, sin embargo en ocasiones se apunta el uso de militares en las unidades.

1870 la Co.de Tierras del FCCA anuncia que, en terrenos del ferrocarril, han sido trazados dos pueblos más, uno en Las Tortugas y otro en Los Leones. Se ofrecen chacras a $250, y un solar gratis. (La Capital  de1870; The Railway Times, 11/04/1871, pp.306-307; Commercial Journal, misma fecha, p.298).

En la Primera Asamblea Anual Ordinaria del 21 de enero de 1871 se publica la cantidad de familias y personas que habitaban  en las chacras  asignadas, como así también la superficie cubierta, dato que se le envía al Ministro Avellaneda. En  Los Leones hay dos familias, sumando diez personas, con un total de 130 cuadras. Además, se menciona que se inició la producción de maíz con resultados sorprendentes y que en este paraje dos jóvenes ingleses, con un año de residencia, apellidados David y Willcot, ya  tienen 100 acres cultivados con trigo, cosechado y emparvado.

Otro detalle de color, muy importante: Restorán y Fonda Las Colonia en calle San Luis, atendido por los Hermanos Hernández, muy buen servicio. Publicado en el Independiente en 1878.

Por entonces,  cuando la Posta de diligencias fue convertida en Estación del FCC Argentino, Doña Cipriana Taborda de Hernández y su joven hijo  Diógenes, quien más tarde fuera Jefe de la Frontera sur y Administrador de la colonia Tortugas,  se establecen en Los Leones, con un grupo de familiares, servidores y amigos, e inauguran  el primer negocio de Ramos Generales.

En 1880, la Compañía de Tierras del Ferrocarril – “Land Investment Company”,  encargada de vender parcelas a los colonos-, ya había loteado y efectivizado operaciones en la Estación Leones, dándose inicio a la compra desenfrenada de tierras y, simultáneamente, a un proceso de modernización tecnológica derivado de la inversión de capitales. Entre los que realizan operaciones diarias en el mercado de esta compañía de tierras, encontramos los siguientes apellidos: Tiscornia, Carlomagno, Funes, Canale, Benvenuto, Mortiglienco, Reale, Paireti, Seggiaro, Zemme, Igoillo, Hernández,  algunos de los cuales, a partir de 1881-1884 ya estarán asentados en Leones.

Nuestra fecha de iniciación:

En cuanto a la fecha de iniciación de Leones como pueblo, tanto Marta Nuñez  como Efraín Bischoff aseguran haber visto el Decreto por el cual el  Gobernador Juárez Celman, el 24 de setiembre de 1881, autorizaba la formación del pueblo, aprobando los planos presentados.

 ¿Podrían ser esos los planos de la compañía de Tierras del FCCA presentados en 1870?

Actuando en consecuencia, esa es la fecha que en 2006, el D.E.M. fija como aniversario de iniciación.

No obstante,  reiterando lo ya presentado en los libros Nuestra Parroquia y Génesis, me permito poner en duda e interpelar dicha fecha ya que tal documento no se ha podido encontrar  en los archivos de los estamentos gubernamentales correspondientes;  tampoco se registra como faltante, sino que directamente no consta  siquiera en el índice de la carpeta correspondiente al año 1881 del archivo gubernamental.

En cambio, tanto  en la documentación del Archivo Histórico de Córdoba; en la Compilación de Leyes, Decretos y Demás Disposiciones de Carácter Público Dictados en la Provincia de Cordoba en 1898; en los archivos del FCCA; como así  en la correspondencia enviada por las Primeras Comisiones  de Fomento y Administrativas, y  también durante el Gobierno Municipal del Intendente Zanotti, encontramos el siguiente epígrafe:

Leones, colonia en la Pedanía Espinillos, fundada por  la compañía de Tierras del FCCA en 1886. Pertenece a propietarios varios.

Lo más llamativo por contradictorio y confuso es la aseveración de Marta Nuñez en la pág. 35 de su libro sobre la iniciación de Leones, en contraposición a  lo que expresa en la pág.45[ii].

El origen de nuestro nombre

Otro tema dudoso y para polemizar, o al menos interpelar, por lo arraigado que está en la sociedad, es el origen del nombre Leones.

Varias son las versiones que nos han llegado por trasmisión oral sobre el origen de nuestro nombre. Relatos anecdóticos, muy pintorescos, por cierto, pero imposibles de comprobar, si lo que se busca es veracidad con rigurosidad histórica. Por ende, desde este punto de vista, debieran ser considerados tan sólo atractivas leyendas.

 Solía comentarse que a todo aquél que se aventurara por estos caminos de Dios, se lo “corajeaba a lo lión”- dado a los peligros a que se exponía. Por su parte,  el historiador Luis Altamira atribuye el nombre a la existencia de leones americanos, probablemente pumas hambrientos, que habrían atacado, en varias oportunidades, a las cuadrillas de obreros de la empresa del Central Argentino, especialmente en horas de la noche.(Tener en cuenta que Gordillo  nomina a la posta Los Leones, antes del tendido de las líneas férreas).

   Se especulaba también que por estos lares podría haber existido un paraje muy precario, que servía de descanso y refugio a quienes, transitando el camino de Córdoba a Rosario, tomaban un desvío para evitar toparse con malones de nativos.

La legendaria versión que la Sra. Emma Hernández de Ayala escuchara de sus mayores y estos, a su vez, de sus antepasados, e hiciera llegar a diversos medios de prensa, asegura que dicho paraje, conocido como “la tapera de los Leones”, fue usado como parada oficial de descanso y recambio por la empresa nacional de “Mensajería Argentina” de Juan Rusiñol y Joaquín Fillol- que toma ese recorrido para ganar tiempo y acortar ruta-, y erigido como la Sexta Posta del nuevo trazado del Camino de Gordillo, a partir de 1860.

Es menester no confundir la tapera con la posta; se debe aclarar que la supuesta tapera de los Leones, de haber existido, podría haberse encontrado en el Barrio Sur, no pudiéndose precisar si estaba situada detrás o delante de los ex talleres Rosso- Leones, entre las calles Central y Bouquet.

Por el contrario,  la posta,  es un hito concreto, que aparece señalizado en el mapa del Camino de Gordillo, situada a unos cincuenta metros más al norte de la estación, sobre el actual boulevard Colón, aproximadamente, en la zona ocupada por la Oficina de Tránsito y Juzgado de Faltas.

 Durante la Intendencia del Dr. Amadeo Bertini, por nota del 14 de septiembre de 1942, se solicitó al Departamento de Publicidad del F.C.C.A  se expidiera sobre la  razón del nombre Leones. Las autoridades de dicha empresa respondieron por nota del 18 del mismo mes y año que: “se dio el nombre de Leones a esa población en honor al combate de la Cañada de los Leones,  que contra los aborígenes tuviera lugar en octubre de 1857, en la inmediaciones de Melincüé.”[iii]

Dado que en el Proyecto de Organización Nacional, era común bautizar parajes, lugares, poblaciones y calles con nombres que rememoraran hechos de la gesta nacional- como se demuestra con el nombre original de las calles de nuestro pueblo-, y que Gordillo estaba asociado con Urquiza y Virasoro,  considero que ésta es la versión más adecuada, por estar, además documentada.

El desarrollo del núcleo urbano

Cuando Fray Mamerto Esquiú, misionando por esta zona, pasó por  Leones, en junio de 1882, esto era sólo un caserío-unos diez edificios y treinta ranchos rodeando la estación de ferrocarril-, con no más de 90 habitantes.

La colonia recién comenzará a formarse después de 1886, fecha  en que Cárcano  sanciona  la  Ley de Colonias en nuestra provincia, instrumento que impulsará y regulará dichos asentamientos. A partir de dicha fecha se aprecia  un notable incremento del afincamiento sedentario, fenómeno que continuará durante tres décadas, dando lugar a la formación de  14 colonias, que dependerán para ingreso de insumos y despacho de producción  del núcleo poblacional aún débil y pequeño,  propiciando su desarrollo y que consecuentemente irá multiplicando su población..

Núcleo urbano un tanto atípico desde sus orígenes, esparcido a lo largo de las vías no respetó los considerandos de la traza urbana de ninguna de las leyes de colonias existentes-  una plaza en el centro y los edificios públicos entorno-, sino que tomó como eje de desarrollo, proyección y expansión las vías de comunicación.  Patrón que replicará, décadas más tarde, con el paso del Macadán, para extenderse hacia la Ruta Nacional Nº 9, nueva vía de comunicación hacia los puertos.

  En 1886, se nombra el subcomisario Diógenes Hernández, nuestra primera autoridad instituida. Por entonces, ya se contabilizaban varios almacenes y casas de ramos generales, con acopio de cereales, figurando en primera línea la de Benvenuto, Martigliengo  Canale, firma que se disolvería y a partir 1892,sería Benvenuto Hnos, por un lado,  mientras que Canale inauguraría la Casa Canale SRL y anexaría un importante Molino Harinero . Dos hoteles para inmigrantes -Torino y Marconi-, y varias fondas con albergues completaban los servicios.

  No existen datos sobre la existencia de escuelas con anterioridad a la creación de  una Escuela de Niñas y otra de Varones, entre 1885 y1886, las que se fusionarán dando origen a la Escuela Fiscal Mixta, en 1890, dirigida por la Sra. Ángela Ibazeta. Hasta entonces, la instrucción corría por cuenta privada y pocos gozaban de ese privilegio, deducible de los porcentajes del Primer Censo Infantil de Alfabetización.[iv]

En 1893 nace la Sociedad Italiana Patria e Lavoro di Socorso Mutuo, la que incluye en sus servicios  enseñanza de  primeras letras en italiano; 1894 es el año en que se erige nuestro templo parroquial en honor a Nuestra Señora del Rosario (por entonces éramos una capellanía dependiente del Curato de la Asunción, Marcos Juárez).En 1895, se constituye la primera Comisión de Fomento y se nombra  Juez de Paz

La Oficina De Estadística y Censo informa al Poder Ejecutivo, en 1896, que “en la Colonia Leones habitaban unas 485 personas; en 1898 se contabilizaban 165 familias y 770 habitantes. Hacia 1900, alrededor de la estación, se habían establecido catorce colonias agrícolas de gran envergadura, con  unas 300 familias, la mayoría de origen italiano… “

Debo agregar que también había austríacos, españoles, franceses, británicos y argentinos, aunque en menor proporción, ingresando, a principios del siglo XX,  una considerable masa de migrantes- trabajadores golondrinas- desde el norte de la provincia, que terminarán afincándose.

La vida en la “laboriosa colmena de campaña” se desenvolvía con total tranquilidad, a pesar de la rigurosidad del clima, la dureza del trabajo y la exigencia de un denodado e ininterrumpido esfuerzo de sol a sol. La colonia se vislumbraba como un lugar próspero y promisorio para afincarse, que tentaba tanto a propietarios como a jornaleros, por la fecundidad del suelo, las cosechas inmejorables y copiosas, la abundancia de trabajo y su continuo crecimiento.

Empero, la  laboriosidad de sus habitantes contrastaba paradójicamente con la precariedad de la villa,  totalmente supeditada al campo y en deplorable estado de abandono: sin  infraestructura ni servicios esenciales mínimos- como agua potable o electricidad-, y con paupérrimas condiciones de higiene y salubridad. Los continuos enfrentamientos entre jefes políticos, capitostes y punteros;  la presencia de truhanes y bandidos; la proliferación de garitos y casas de tolerancia, sumada a la falta de compromiso e inoperancia de sus autoridades para administrar y poner orden, lo sometían a padecer inseguridad y desprotección.

   Entre 1895 a 1916, se realizan denodados esfuerzos en pos de una organización institucional. Habían transcurrido diez años  de la iniciación de la Villa,   cuando un grupo de vecinos representativos  de Leones se dirige por nota al entonces Ministro de Gobierno de la Provincia, Dr. Ponciano Vivanco, para solicitarle la creación de una Comisión de Fomento. Motivaba tal petición “el considerable y continuo crecimiento de la población,  unos tres mil en la colonia más  los de la villa;  el adelanto material, su desarrollo comercial e industrial” y la potencia de la clase trabajadora”,  todo lo cual  hacía necesario  delimitar  un centro poblacional- de reunión y aprovisionamiento y poner orden en todo aspecto, es decir,  regularizar la edificación, ocuparse de la salubridad y hacer transitables los caminos públicos, casi inexistentes, porque “el tráfico entre  el pueblo y sus 14  colonias circundantes era intenso y muy importante. También le solicitan la creación de un Juzgado de Paz, con carácter urgente. 

A la Primera Comisión de Fomento, le sucedieron, infructuosamente,  catorce Comisiones Administrativas.

En 1906, encabezados por Juan Canale, los lugareños consideran  indispensable constituirse en Municipio, en el  marco de la Ley de Municipalidades, según lo establecido por la Constitución Provincial, dado al  aumento siempre creciente de la población., ya que  esto les otorgaría la autoridad necesaria para ejercer gobernabilidad y les permitiría ajustarse en todo a las necesidades imperiosas del pueblo.

 En base a estos datos enviados, el Gobernador Vicente Olmos, fijó los límites de la localidad de Leones cuyo:

“…punto céntrico, seria la Estación del mismo nombre y desde allí cinco kilómetros a cada uno de los puntos cardinales-norte, sud, este y oeste-, dentro de los límites de la pedanía Espinillos, quedando determinada su población en 1.700 habitantes, según el cómputo hecho por la Dirección General de Estadística”.

Finalmente, y superando múltiples escollos, el 3 de julio de 1916, surge el  primer gobierno municipal, democráticamente electo, liderado por Don Ramón Celso Infante, quien ocupará el cargo durante tres períodos consecutivos (1916-1925).

   Orden y Progreso caracterizan la gestión de  nuestro primer intendente quien, ni bien asumido, da a conocer la Primera Ordenanza General de Impuestos, instrumento legal que organizará y regulará la vida cotidiana de sus pobladores.

 El progreso llegaría con la extraordinaria y copiosa obra pública- urbanización, construcción y vialidad –que, junto a la incorporación de los avances tecno-mecánicos, redundará en un significativo aumento de la producción.

La fundación de instituciones prestigiosas- en lo deportivo y cultural-, y la aparición de importantes y respetables firmas industriales y comerciales, junto a asociaciones cooperativas, marcarán el pulso de la promisoria población que presenciará la conformación del entramado institucional y sociocultural en las primeras tres décadas del siglo XX.

   A Ramón Infante le sucedieron Don Santiago Godino (1925-1928) y Don Fernando F. Igoillo (1928-1930). Ellos fueron, mancomunadamente, los artífices de la diagramación del pueblo tal como lo conocemos y los responsables de convertir  a la desordenada tierra de nadie en un lugar próspero, respetable y digno para instalarse y proyectar un futuro.


  • [i] Carlos A. Fernández Priotti: HISTORIA DEL FERROCARRIL CENTRAL ARGENTINO (1854-1901), ROSARIO, 2017.
  • [ii] Nuñez, Marta: Leones en el Pasado y Presente, Leones, 1980.
  • [iii] La laguna Los Leones, en las inmediaciones del Fuerte homónimo, estaba situada a la vera del Antiguo Camino del Medio, entre Melincüé y Chañar Ladeado (Santa Fe).
  • [iv] Decreto Nº 6, el 20 de febrero de 1890 en Censo de Colonias, 1890 y Primer Censo Infantil del Alfabetización de la Pcia. de Córdoba, 1889.
  • Bonavía, Mario: Infograma sobre el camino real, el camino de postas y el ferrocarril Fig. 1 en Revista Caminos Y Pueblos,  2018,  Año 1, Nº1.

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